Niños con mentalidad de víctima ¿Qué hacer?

Frecuentemente me encuentro con niños cuyo hábito es quejarse o lamentarse por sus circunstancias y debilidades. También niños que se han acostumbrado a recibir amor a través de la victimización; aprendieron que la mejor manera de ser vistos y recibir cariño y atención es haciendo énfasis en lo mal que les va o en las dificultades que les toca vivir.

 

Lo primero que debemos tener en cuenta es que ningún niño nace siendo una víctima; los bebés pueden nacer en medio de entornos hostiles y complejos, pero de entrada no se victimizan. Así que la mentalidad de víctima es algo aprendido; sin darse cuenta lo empiezan a desarrollar como un hábito, ya sea porque es lo que ven en su entorno o porque notaron que era la manera más fácil y rápida de recibir amor. Debido a esto, los padres juegan un rol fundamental en el mensaje que mandan a sus hijos. Si tienes un hijo con mentalidad de víctima, lo más probable es que eso lo haya aprendido de ti (o de tu entorno).

En este artículo encontrarás los consejos para empoderar a tu hijo y eliminar esa actitud.

 

En general, lo que he notado es que los padres que crecieron creyendo que fueron una víctima, crian niños víctima. El hecho de que un niño tenga una dificultad en una materia, unos padres divorciados, dificultad para un deporte o pocos amigos, no necesariamente lo hace una víctima. Pero si ha recibido ese ejemplo de sus padres y ha desarrollado esa mentalidad, tomará cada cosa que le pase como una oportunidad para lamentarse o una prueba de lo malo que es el mundo con él. Lo que más me preocupa de esto es que si no rompemos con dicha mentalidad, estos niños crecerán como adultos víctima y tendrán hijos a los que también educarán como víctimas. Un adulto víctima es aquel que siempre se está quejando, que se alimenta del drama y que aprovecha cualquier oportunidad para comentar sobre lo terrible que es el mundo, lo pésimas que están las noticias, lo desagradable del clima, o la mala economía.

 

La vida no siempre es fácil, eso es algo que los adultos tenemos claro. A lo largo de esta se nos presentan circunstancias que no podemos controlar ni evitar; como muertes, enfermedades, discapacidades, divorcios, crisis económicas entre muchas otras. Desafortunadamente, a muchos niños les llegan esas adversidades a muy corta edad y aunque quisiéramos evitarles esas situaciones y el dolor que viene con ellas, definitivamente no podemos hacerlo. Lo que sí podemos es ayudarlos y enseñarles a enfrentar las adversidades; ese será un gran entrenamiento que les  servirá a corto y largo plazo. Debemos tener mucho cuidado, pues hay una línea muy fina entra ayudar a alguien y fomentar su mentalidad de víctima.

 

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¿Cómo me doy cuenta si  mi hijo piensa como víctima? A continuación algunas pautas para que lo empieces a notar:

 

– Se enfoca siempre en lo negativo: Nota todo lo malo de cada situación y comúnmente lo exagera.

 

– No trata de mejorar las situaciones: Cree que es inútil el intentar que algo que no le gusta cambie.

 

– Malinterpreta hasta lo positivo: Cuando algo bueno pasa, cree que fue un golpe de suerte; pero que es una excepción y que seguramente no durará. Si alguien es amable con él o le hace un cumplido, cree que sólo fue por ser amable, por compromiso o que lo hizo de forma irónica o a manera de burla.

 

– Busca compasión. Es su forma de pedir cariño, de hacer que los otros lo noten o le presten atención.

 

 

Qué hacer para empoderar a los niños y deneter su mentalidad de víctima. Te dejo mis consejos:

 

Consejo #1:

 

Lo primero y más importante es siempre centrarte y ser consciente de tu propia actitud. Piensa en el ejemplo que les estás dando; recuerda que padres víctima crían hijos víctima. Intenta quejarte lo menos posible, date cuenta si a diario te victimizas por lo mal que te trata tu jefe, por la situación económica o por tu estado de salud. Es muy importante que un hijo note el positivismo de sus padres. Pero sobre todo es importante enseñarles, desde nuestro ejemplo, que podemos ser un cambio positivo en el mundo; o por lo menos que no somos víctimas de nuestras circunstancias y que tenemos derecho a elegir cómo vamos a afrontar eso que nos pasa.

 

Háblales también sobre esto. Diles que probablemente no han tenido la opción de elegir lo que les está sucediendo, pero que sí tienen la opción de afrontarlo de maneras mucho más esperanzadoras y empoderantes. Enséñales que no importa con qué les toque enfrentarse, siempre tendrán la capacidad de controlar algo (así sea su propia actitud); que toda situación, por más difícil que parezca, también pasará; que es parte normal de la vida pasar por distintas adversidades y lo más importante: que las dificultades no necesariamente los hace una víctima.

 

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Consejo #2:

 

Se ejemplo de dignidad y exige que los demás te traten como mereces (siempre de manera respetuosa). Si recibes un mal servicio en una tienda o en un restaurante, coméntalo de manera amable con el administrador. También pon límites si alguien te levanta la voz o te falta al respeto. Le estarás demostrando que todos merecemos ser tratados de manera respetuosa, agradable y positiva; y que existen formas de exigirlo cuando consideramos que está pasando lo contrario. Le estarás demostrando que no debe conformarse con el negativismo de nadie y que es digno y merecedor de un buen trato.

Sobra decir que debes tener mucho cuidado con la manera en que exiges ese buen trato; no puedes exigir respeto siendo irrespetuoso o amabilidad siendo grosero. Ese tampoco es el ejemplo que queremos dar.

 

Consejo # 3:

 

Si has notado que tu hijo tiende a victimizarse, evita preguntas abiertas del tipo ¿Cómo te fue hoy? ¿Qué tal el partido? ¿Qué comentarios hizo el profesor acerca de tu trabajo? En vez de eso enfoca o guía tus preguntas hacia lo positivo. Llévalo a notar lo bueno de la situación con preguntas como ¿Qué fue lo que más te gustó del día? ¿Cuál fue el momento más divertido de hoy? ¿Qué fue lo que más disfrutaste del partido? ¿Cuál fue tu mejor jugada? ¿Cuáles fueron los comentarios positivos del profesor acerca de tu trabajo?

 

Así mismo, cuando esté pasando por una situación compleja, puedes preguntarle cosas como ¿Podrías ver algo positivo de lo que está pasando? ¿Podrías ver este problema desde otro punto de vista? ¿Hay algo que puedas hacer para mejorar la situación o sentirte mejor? ¿Hay otros niños que también hayan vivido o estén viviendo esto que te está pasando a tí? ¿Qué crees que hicieron esos niños para salir adelante o para sentirse mejor?

Con estas últimas preguntas le demostrarás que no es el fin del mundo, que no es algo que solamente le pasa a él, que puede actuar para cambiar lo que no le gusta o por lo menos verlo desde un punto de vista que le permita un mayor bienestar. Todas las personas deberíamos entender que el hecho de que pensemos algo no lo hace válido ni real. Es simplemente nuestro punto de vista y es solo una posibilidad de muchas otras. Mi verdad no necesariamente es ‘LA verdad’. Haciéndole este tipo de preguntas le puedes ayudar a notar lo subjetivo de su pensamiento y el hecho de que solamente es su prespectiva de la situación.

 

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Consejo #4:

 

Por último, quiero invitarte a que reflexiones si estás recompensando a tu hijo por lo malo que le pasa. Si un niño siente que no recibe suficiente atención, pero cuando enferma sí lo hace, fomentarás que se victimice cuando se sienta mal, que agrande sus enfermedades o que incluso que las invente. Sucede lo mismo cuando lo recompensas en exceso o haces muchas concesiones cuando pasa por un momento difícil; como permitirle faltar al colegio, no hacer su tarea o saltarse las responsabilidades del hogar. En estas circunstancias podemos ser flexibles, pero el ponerles más atención de la cuenta o ceder demasiado les está reforzando la idea de que ser víctima es conveniente y que merece un trato especial por ello.

 

A lo largo de la vida hemos tenido que aprender que a pesar de lo que nos pasa, la vida continúa. Es nuestra responsabilidad como padres el enseñárselos tal cual. La vida no siempre es sencilla, pero dependerá de cada uno el seguir adelante o el ser una víctima más.

 

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1 respuesta

  1. Lina Maria Ferrer dice:

    Definitivamente voy a aplicar preguntarle por las cosas buenas, pero si, de acuerdo, lo peor es que todo el tiempo me quejo, voy a hacer un gran esfuerzo para evitar quejarme.

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